Quiero hablarles de un tema que puede ser un poco incómodo para algunas, pero que es muy importante: la importancia de compartir las finanzas con tu pareja.
Sé que muchas mujeres piensan que es un tema de hombres, pero la verdad es que es una responsabilidad de ambos.
Primero pensemos en que nos casamos con una persona para compartir la vida. Esto incluye la casa, la comida, y lo más increíble: los hijos! Si somos capaces de compartir seres humanos con nuestro esposo, ¿por qué nos cuesta tanto compartir el dinero? Si quieres tener una relación sólida, las finanzas compartidas son la base fundamental para lograrlo.
OJO! Compartir las finanzas no quiere decir que no vas a tener dinero para gastar en lo que tu quieras. Dentro de una pareja sana, hay dinero para que cada quien haga lo que le plazca. Esto les dará a ambos la libertad de gastar su dinero en lo que quieran, sin tener que pedir permiso al otro.
Cómo llevar las finanzas en pareja
Comienza por tener un presupuesto. Esta guía les permite destinar el dinero que ingresa al hogar a lo que realmente importa. Arrancando por pagar las facturas y luego las deudas (en caso de tenerlas).
Establezcan metas a corto y largo plazo. Dentro del mismo presupuesto, podrán destinar dinero a los objetivos que creen en conjunto, desde ahorrar para un viaje, a comprar un carro o invertir para pagar la universidad de los hijos.
Crea fondo de emergencia. La vida nos va a lanzar muchas curvas y van a tener que estar preparados para ellas. Desde emergencias médicas hasta pérdidas de empleo, en conjunto, pueden superarlas y aprovechar cada oportunidad para establecerse como el gran equipo que son.
Tengan diferentes cuentas. El dinero que se va a utilizar para los gastos de la casa, no puede estar junto con los ahorros de las vacaciones o el fondo de emergencia. De igual forma, tampoco puede estar con el dinero que cada uno tiene para gastar (o ahorrar) en lo que quiera.
Te recomiendo 5 cuentas (no te asustes!) : Una corriente para los gastos del hogar. Otra de ahorros para sus metas a corto plazo. Una cuenta corriente individual para cada uno, y por último, una cuenta de inversiones en conjunto para sus metas a largo plazo.
Comuníquense sin tabúes. Suena cliché, pero es la realidad. La única forma que tenemos los humanos para expresarnos y entendernos, es hablando. Tus necesidades como mujer son muy distintas a las de tu esposo. Cuéntale qué necesitas, no asumas que él ya lo sabe.
Sean flexibles. Las cosas cambian, así que estén dispuestos a ajustar su plan financiero según sea necesario.
Compartir las finanzas con tu pareja es retador, pero vale la pena. Es una forma de fortalecer tu relación y construir un futuro financiero sólido juntos.
¡No tengas miedo! El cambio va a ver increíble.
Isabel Bermúdez