Una de las razones por las que muchas personas no invierten es porque sienten que hay demasiados productos en la bolsa y todas esas palabrotas financieras suenan intimidantes. Pero la realidad es que, para invertir tu dinero de manera efectiva, solo necesitas conocer dos conceptos básicos: acciones y bonos.
- Las acciones son pedacitos de propiedad de una empresa. Cuando compras una acción, te conviertes en dueño de una pequeña parte de esa compañía. Si la empresa crece, tus acciones aumentan de valor, pero si va mal, también puede perder valor.
- Los bonos, por otro lado, son préstamos que le haces a una empresa o al gobierno. Ellos te pagan intereses por prestarle tu dinero, y al final te devuelven lo que invertiste. Los bonos suelen ser más seguros, pero sus rendimientos son más bajos que los de las acciones.
Con el tiempo, a medida que te acerques a tus metas financieras, deberías ir cambiando parte de tus inversiones en acciones hacia bonos para protegerte de la volatilidad del mercado. Así, reduces el riesgo de perder dinero cuando ya estés cerca de necesitarlo.
Ahora, elegir una sola acción para poner tu dinero puede ser bastante riesgoso. Imagina que decides invertir todo en Delta Airlines y luego ocurre una pandemia que cancela todos los vuelos del país. Claramente, no sería una buena idea, ¿verdad?
Por eso no ponemos todos los huevos en la misma canasta. Para eso existen los fondos de inversión. Mis preferidos son los ETF (Exchange-Traded Funds). Estos fondos son como una cesta llena de muchas acciones, lo que te permite diversificar tu riesgo. Si una empresa dentro del fondo va mal, las otras empresas pueden compensarlo, dándote una mayor estabilidad.
Abrir una cuenta de inversión es muy sencillo, y además tendrás acceso a tu dinero las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Un buen broker está regulado y asegurado, lo que significa que tu dinero está protegido, no de la volatilidad del mercado, pero sí en caso de que la entidad financiera donde tienes tu dinero llegara a quebrar. Así que puedes estar tranquilo mientras inviertes y haces crecer tu capital.
Invertir no tiene que ser intimidante. Con lo básico claro y disciplina, puedes empezar a poner tu dinero a trabajar para ti. ¡Empieza hoy!
Saludos,
Isa Bermúdez