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El impuesto rosa: un impuesto que pagamos por ser mujeres

Conoce el impuesto rosa:  el sobreprecio que se cobra a los productos de higiene y cuidado personal dirigidos a las mujeres. Sí, existe y seguramente lo has estado pagando sin darte cuenta. En algunos productos puede llegar a ser de hasta un 30%.

¿Por qué existe esto? Una razón es que las empresas utilizan los estereotipos de género para convencer a las mujeres de que necesitamos productos específicos para nosotras. Por ejemplo, los productos de higiene femenina suelen estar empaquetados en colores rosado y con imágenes de flores o mariposas. Esto puede hacer que las mujeres se sientan más cómodas utilizándolos, incluso si son más caros que los productos equivalentes para hombres, como una afeitadora o un jabón.

Otra razón por las que existe el impuesto rosa es que las empresas pueden cobrar más por los productos dirigidos a las mujeres porque saben que las mujeres están dispuestas a pagar más. Esto se debe a que las mujeres somos más propensas a gastar más dinero en productos de higiene y cuidado personal.

Obviamente, este  impuesto rosa es un problema para nuestro bolsillo. Tenemos que saber que existe, y entender que pagar por un producto rosado versus uno negro, nos está alejando de llegar a nuestros objetivos financieros.  Comprar un jabón en caja rosada no nos va a dejar la cara más limpia, pero sí nos va a sacar más dinero del bolsillo. 

Aquí hay algunos consejos para ahorrar dinero en productos de higiene y cuidado personal:

  • Compra productos de higiene y cuidado personal genéricos. Los productos genéricos suelen ser más baratos que las marcas conocidas.
  • Que no te importe si el producto está etiquetado para hombres. Los productos de higiene y cuidado personal para hombres suelen ser más baratos que los productos equivalentes para mujeres. Claramente no vas a ir por el Axe, pero trata de buscar aquellos con olores neutros. 
  • No compres tantos productos de belleza. Muchas de las cremas que tienes en casa pueden ser el mismo producto embotellado  y mercadeado distinto para hacernos creer que lo necesitamos.

Total que estamos fregadas! Hemos estado gastando un dineral en productos que creemos que son especiales para nosotras y en realidad no lo son. En muchos casos, no hay diferencia entre los productos para hombres y para mujeres. Por ejemplo, el champú, el acondicionador, el jabón y el desodorante son los mismos para hombres y mujeres.

Así que cuéntame, ¿crees que seguirás pagando el impuesto rosa?

Isabel